viernes, 15 de noviembre de 2013




Como orugas que se transforman en mariposa, asi es nuestro andar por la vida, el cuerpo se transforma acorde a los pensamientos y la conciencia de cada ser y lo que antes parecía un simple gusano, hoy abre sus alas de manera majestuosa sin miedo a volar y dispuesta a experimentar su verdadera naturaleza. 
Pues una vez transformada ya no piensa en como se debe volar. Al ser humano le pasa lo mismo, las respuestas y las herramientas que necesita para lanzarse a volar son parte de su naturaleza. Debemos confiar en nosotros, en la sagrada naturaleza que todo lo impregna y debemos lanzarnos frente a lo desconocido con valor, fluidez y entrega. 

SIRI KAREV


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